Alberto Olmedo fingió su muerte... ¡dos veces!
por Lector de Miles Mathis
Esta es sólo mi opinión, basada en búsquedas que cualquiera puede hacer en Internet, pero que casi nadie hace.
“Fue un rompecabezas el saber quién era mi papá”.
(Albertito Olmedo, 2018)
El hecho ocurrió a las 8 de la mañana de un 5 de marzo, en el edificio Maral 39 de Mar del Plata ubicado sobre la avenida Patricio Peralta Ramos al 3700, cuando el Negro Olmedo cayó del balcón 11 A en el año ‘88 (doble par de ases y ochos negro, la mano del hombre muerto).
El fallecimiento del actor, aferrando una bolsa durante la caída, se asemeja al de James Butler Wild Bill Hickok, pistolero estadounidense que al recibir un disparo de Jack McCall durante una partida de póker el 2 de agosto de 1876, murió sin soltar los dos pares de ases y ochos negros que tenía en la mano. Nótese que Butler utilizaba el apellido materno y solía hacerse pasar por su hermano William, que su entierro el 3 de agosto a las 3 de la tarde podría ser una referencia a los 33 grados del rito masón escocés, que los McCall suelen aparecer en engaños judeo-fenicios y que el apellido Hicock se parece al de un famoso cineasta, lo que indica que ambas muertes podrían haber sido fingidas.
Pero claro que todo esto debe ser casual, porque no hay manera de que dos versiones de la misma historia se repitan con tantos años y kilómetros de diferencia, ni de que exista algún vínculo entre los Butler y los Olmedo, ¿o sí?
¿Asesinato, suicidio, accidente, o algo más? Les propongo recurrir al buen sentido del humor para entender lo que realmente pasó ese día. Pero primero un poco de genealogía para empezar.
Alberto Orlando Olmedo nació el 24 de agosto de 1933 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en la casa de una tía que vivía en Callao 73 bis del barrio Sunchales (actual Pichincha), cuyas 8 manzanas destinadas a la prostitución contaban con una fuerte presencia de la mafia judía polaca conocida como Zwi Migda, con representantes como Natan Borenstein, entre otros. Una ordenanza municipal del 1 de enero de 1933 y la posterior sanción de la Ley 12.331, junto a la denuncia de 1929 sobre la sede de Valentín Gómez 2888 del barrio de Once realizada por la supuesta víctima Raquel Liberman (nombre dado a la estación Callao del subte), que culminó con 108 proxenetas apresados y 334 prófugos, contribuyeron a disolver la organización, hecho que se narra en la novela La Polaca de Myrtha Schalom o en los 8 capítulos de 11 minutos de la serie animada Tierra de Rufianes (de nuevo ases y ochos, chai, esta vez junto a la repetición del número 33). Curiosamente, Olmedo era amigo del humorista judío Mauricio Borensztein, mejor conocido como Tato Bores, y la edificadora Maral Inmobiliaria pertenecía a la familia Shalom, por lo que no dejan de producirse extrañas coincidencias ya desde el inicio.
Alberto era hijo de Plácida Isidora Olmedo, alias Doña Matilde, y se crió en un conventillo ubicado en Tucumán 2765, donde compartía una pieza de 3 x 3 junto a su madre y su hermana menor, Mari. ¿Pero por qué una persona cuyo nombre es Plácida o Isidora se haría llamar Doña Matilde? No tiene sentido, a menos que ese apodo signifique algo para ella, que sea el recuerdo de algún pariente cercano o que tenga algo que ocultar. Así que manos a la obra.
Nos dicen que Plácida era muy hermética y que tuvo a Alberto a los 25 años, por lo que debió haber nacido cerca de 1908. Justamente para esa época, un artículo nos cuenta que había una mujer llamada Doña Matilde Olmedo en Paso de Garay, a 33 minutos de la ciudad jesuita de Alta Gracia, Córdoba, y que era visitada por el Padre José Felipe… ¡Buteler! La e adicional puede confundir, pero un rápido vistazo a su linaje demuestra que el sacerdote era miembro de la dinastía Butler, conformada por marqueses y condes de Irlanda.
Entre los hijos del patriarca Hervey Walter (luego Butler) se encontraban Theobald y Roger, ancestros de las ramas de Ormond y Rawcliffe a las que pertenecían el Padre Buteler y el pistolero James Butler Hickok respectivamente. En la primera rama se puede distinguir además a James Butler Archer, inmigrante de Cádiz instalado en Córdoba, Argentina, que dio origen a los antepasados del cura, y a su hermano Thomas Butler Archer, cuyo descendiente uruguayo Andrés Shaw Pérez Butler, nieto de Rosa Butler de las Carreras, era tío de los Strauch, sobrevivientes de la Tragedia de los Andes. Como vemos, la mano del muerto viene haciendo de las suyas en cada una de las ramas de esta familia, con la casualidad de que Enrique Carreras era el director en varias películas de Olmedo y que este último apellido también tenía vínculos con Cádiz, pues el noble Gonzalo de Olmedo y Novela, tocayo del pirata Gonzalo de Olmedo, era oriundo de Medina-Sidonia, ciudad fundada por fenicios y conquistada por romanos en la provincia española, mientras que José Joaquín de Olmedo y Maruri, prócer de la independencia de Ecuador y miembro de la masonería, era famoso por su participación en las Cortes de Cádiz.
Como dato adicional, el español Jesús Olmedo declara en esta entrevista que quiso ser actor para disfrazarse de pirata, romano y pistolero. Y eso no es todo: la coleccionista de arte Dolores Olmedo era muy amiga del pintor masón Diego Rivera; la policía no pudo esclarecer si la muerte del anarquista chileno Efraín Plaza Olmedo fue suicidio o asesinato; el empresario teatral Alonso de Olmedo y Tofiño se casó con una actriz viuda cuyo ex-esposo resultó estar vivo; y en octubre de 2005, se ofreció una recompensa de 11,000 dólares cuando el niño Atcel Olmedo fue encontrado muerto en la Interestatal 88 de Illinois. Otra vez aces y ochos junto a muertes dudosas, así que vamos por buen camino.
Pero hay algo más a lo que debemos prestar atención. Si la genealogía de la rama de Rawcliffe muestra a un Israel Butler y se sabe que Hervey Walter estaba emparentado con Walter FitzAlberic de Caen (Caen = Cohen), lo cual sugiere que habrían sido judíos, ¿por qué en la otra rama hay un sacerdote católico? ¿Y si los Olmedo vivían en un barrio judío, entonces ellos qué eran? Algunos sitios incluyen el apellido Olmedo en listas de sefarditas acusados de judaizantes. ¿Pero eso qué significa? Bueno, Wikipedia aclara que a los judíos hispanos se los consideraba judaizantes cuando al convertirse al cristianismo seguían practicando el judaísmo en secreto. Dicho de otra manera, utilizan palabras rebuscadas para admitir que los Olmedo eran criptojudíos.
Ya pudimos establecer una conexión entre los Olmedo y los Butler y deducir de dónde provenía Doña Matilde, así que sigamos buscando. En la provincia de Córdoba encontramos a varios Olmedo, como por ejemplo la familia de Francisco Javier Olmedo y Marquesa de Dolores Charras, la del militar José Carreras Olmedo que falleció en Rosario, o la de Matilde Olmedo Pintos, todas ellas con alguna particularidad. En la primera, el nombre Marquesa remite a un título nobiliario, en la segunda vuelve a aparecer el apellido Carreras, y la tercera coincide con el apellido de Fidel Pintos, colega de Alberto Olmedo al que su enorme schnoz (nariz) lo delataba como otro posible actor judío. (Nótense las pirámides y el número 33 en el logo de Microfon, sobre la esquina inferior del disco).
En la foto vemos a Alberto con sus amigos Osvaldo Martínez, Víctor González, Osvaldo Lianza y Víctor Sinito, primo del anterior. Nos cuentan que el actor pasó gran parte de su infancia en la casa de Salvador Lianza, padre de Osvaldo, y que integró el grupo de acrobacias del club Newell’s Old Boys y el de danzas del Centro Asturiano. Su vínculo con la actuación comienza en 1947, cuando Salvador Naón lo contrata como aplaudidor del teatro La Comedia, que como vimos en otro artículo, perteneció a la abuela de María Marull, esposa del director de ascendencia judío-polaca Damián Szifron, creador de Los Simuladores.
Sabiendo que los Olmedo pertenecían a la nobleza, suena increíble que Alberto haya trabajado desde niño en una verdulería, una carpintería, una farmacia, una carnicería, un puesto de diarios, una panadería y una fábrica de pastas, aunque quizás sea cierto su trabajo en la imprenta Sudilovsky, encargada de imprimir el libro Figuras Sionistas del rabino Mordejai Herbst, director de la escuela J. N. Bialik de Santa Fe. Sin embargo, nos dicen que empezó la primaria en la escuela Juan Francisco Seguí y que la terminó a los 15 años en el turno tarde de la escuela Almafuerte, donde enseñaban maestras como Julia Roldán y Ermida Porcel, quienes por esas cosas del azar comparten apellido con dos amigos de Olmedo, Rogelio Roldán y Jorge Porcel. También se cuenta que Alberto tomó su primera comunión 35 veces en la iglesia de la Inmaculada Concepción para poder comer lo que le daban, algo imposible si la ceremonia se hacía una o dos veces por año y él se fue de Rosario a los 21, por lo que parece otra historia inventada para hacernos creer que era un niño pobre y católico.
Aquí lo vemos sonriente en reuniones familiares a mediados de 1940 y principios de 1950, vestido con buenos trajes y cabello engominado. ¿Te parece una familia de bajos recursos? Por supuesto que no. En ese patio entra más gente que en el mejor burdel del barrio.
¿Y qué se puede decir de las fotos de Olmedo con sus amigos? Con esa energía y esa ropa cuesta creer que no tenía dónde caerse muerto (metafóricamente hablando).
Acá está con ellos imitando al actor judío Hitler y su saludo nazi, personaje que repetiría en su adultez luciendo una hermosa corbatita púrpura, el color de los fenicios.
Y unas cuantas fotos lo muestran bastante afeminado. ¿Será por eso que comenzó vendiendo carteras al llegar a Buenos Aires en 1954? Parece que la costumbre de vestirse como mujer también la había adquirido desde joven:
No está tan feliz ahora que lo descubrimos, ¿verdad? Pero volvamos a su familia para averiguar por qué utilizaba el apellido de su madre.
Su padre José Mautone, italiano criado en la omertá (prohibición de revelar secretos) que llegó de Sicilia a principios del 1900 y se casó a los 17 años con Doña Matilde, los abandonó antes de que él naciera y se volvió a casar varias veces (por ejemplo con Anunziata Giachella o Anunciada Chaquela). José, hijo de Liberatore Pasquale Mautone Tufano y María Sanità Espósito Apollo, era dueño del cine Echesortu, construido por el banquero Ciro Echesortu en sociedad con su cuñado Casiano Casas, quienes además eran propietarios de las tierras en damero del barrio Echesortu, donde vivieron los hermanos Jewell, la poeta Alfonsina Storni e Isaac Newell, de quien toma su nombre el club al que asistía Olmedo. Véanse los casos del oficial estadounidense Richard Jewell, fallecido el 29 de agosto de 2007, y de Alfonsina Storni, ahogada en Mar del Plata, y nótese que el asistente de Olmedo, Juan Carlos Casas, era padre de Fabián, escritor nominado al premio Fénix. También que el principal dueño de bingos y casinos del país es Daniel Mautone.
Sin embargo, hay razones para creer que la historia de vida de José Mautone es falsa, pues si hubiera abandonado a su mujer durante el primer embarazo, Olmedo no podría haber tenido una hermanita. Incluso hay sitios que agregan a otro hermano menor viviendo en el mismo conventillo. Y más extraño aún es que nos digan que Alberto no conoció a su padre hasta cumplir los 40, lo cual es imposible porque a los 25 ya se lo había presentado a su primera esposa.
Al igual que los Butler, los Mautone tenían ramas en Uruguay, como la de Vittorio Mautone y Rosa Brigante, y hacían negocios con esa familia. De hecho, en la antigua zona bancaria de Montevideo hay un edificio de oficinas de 1917 construido por Adolfo Shaw, yerno de Rosa Butler de las Carreras, junto a los hermanos Mautone, que eran caballeros de la Corona de Italia y habían llegado a Sudamérica con siete primos desde Nápoles. Un miembro ilustre de ese linaje fue José Antonio Mauthone Falco, masón de grado 33 que llegó a ser Venerable Maestro de la Logia Fénix y Soberano Gran Comendador del Uruguay, y que físicamente era muy parecido al padre de Alberto, ¿no es así?
Se puede ver a José Mautone en la foto de la izquierda, sentado entre Olmedo y el hombre con cara de rabino, y en la otra junto a la mano oculta del actor, un típico gesto fenicio.
Muy interesante... ¿Y qué más hay?
Acá está Alberto en 1960 con el mismo gesto, con su traje de marinero, con su pirámide masónica y con su camisa púrpura, mientras daba sus primeros pasos en la televisión, a la que había ingresado con ayuda del camarógrafo rosarino Francisco Guerrero.
Y por si no te habías dado cuenta, el sketch de Álvarez y Borges primero se llamaba Grotowski y Stanislavski, judíos que, como otros personajes del programa y comediantes de la época, también lucían con orgullo el color púrpura.
¡Uy, es verdad!
El cordobés Javier Portales, que en realidad se llamaba Miguel Ángel Álvarez, hacía lo mismo con la manito; y hasta dejó a su mujer Delia Novoa por la guionista Marina Gacitúa, de 33 años y con mismo apellido que el subsecretario de Marina de Chile, Lindor Pérez Gacitúa. De hecho es posible detectar este tipo de curiosidades en cada uno de los actores cercanos a Olmedo:
. El verdadero apellido de Jorge Porcel era Porcel de Peralta y, aunque fingía que su madre Concepción Pusillico y su padre Segundo eran humildes, lo cierto es que pertenecía a la familia noble de Patricio Porcel de Peralta Ramos, el fundador de Mar del Plata que fue representado en una escultura con la mano en el chaleco.
. El actor César Bertrand se apellidaba Caumont, por lo que descendía de la nobleza francesa; Tristán era descendiente de los Díaz Ocampo, dueños de tabacales; Julio De Grazia, ex pareja de la actriz oriunda de Temperley Dina Mabel Burlando, se suicidó el 18 de mayo de 1989, su hermano Alfonso había perdido en un choque a su esposa Virginia en 1986 y la modelo de Temperley Jazmín De Grazia Schmidt fue encontrada muerta a las 18 p.m. en 2012; Juan Carlos Calabró había perdido a su padre José en un extraño accidente de bicicleta; Augusto Larreta era el tío del político Horacio Rodríguez Larreta; y la familia de Mario Sapag provenía del Líbano, tierra fenicia, al igual que la de Carlitos Balá, cuyo verdadero nombre era Carlos Salim Balaá Boglich, y la de Ricardo Darín, hijo de Ricardo Andrés Darín y Reneé Rohuana y nieto de los dueños del teatro Marconi, Oda Vita Lucía Zunino y Andrés Antonio Darín, apellido de alemanes del Rin que migraron a Italia.
. Moria Casán, nacida como Ana María Casanova, era hija de Rosa Faga y el militar Juan Casanova, lo que la convierte en prima de la también actriz Graciela Alfano Casanova, hija de Matilde y Carmelo Alfano, quien murió de un balazo en extrañas circunstancias. Los Casanova eran una familia noble de Italia y los Alfano aparecen también en la genealogía de mafiosos como Al Capone o el jefe de la Camorra, Enrico Alfano.
. Otras “chicas Olmedo” tenían vínculos con el judaísmo, como Beatriz Salomón, bancaria de origen sirio y hermana de Guillermo Abraham; Adriana Brodsky, hija de los judíos Jaime y Lila; Silvia Pérez, hija de José y María Ester Nava, y Carmen Barbieri, hija de Alfredo y Ana Caputo, que fueron novias del judío Santiago Bal (= dios fenicio Baal); Divina Gloria, actriz judía cuyo verdadero nombre era Martha Gloria Goldsztern; y Susana Romero, casada con el escribano judío Abel Jacubovich.
. Los padres de Susana Giménez fueron Agusto Adolfo Giménez Aubert (hijo de Adolfo y Magdalena) y Luisa Celia Sanders Herrera (hija de Alberto y Cecilia), pero su padre tuvo además otros hijos con María Cristina Frank. Nótese que este último es el mismo apellido de la escritora judía Ana Frank, que la última novia de Olmedo se apellidaba Herrera y que Susana estuvo en pareja con Carlos Roque Monzón Ledesma, boxeador de apellido sefardí que antes del incidente de su amigo Olmedo había sido acusado de tirar por el balcón también en 1988 a su mujer Alicia Muñiz Calatayud (hecho vaticinado en sus imágenes de 1981).
Por otra parte, los productores de las películas y programas de Olmedo eran los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich, hijos de los judíos Manuel Sofovich Yasky y Rebecca Levis. Gerardo fue además padrino de los mellizos Giorgio y Donato, hijos del cantante Pipo Cipollati bautizados en una iglesia libanesa, quienes en 2004 sufrieron la repentina muerte de su madre Flavia Ortíz al caer desde un balcón del piso 8. Como actor, Pipo interpretó al novio de Sabrina Olmedo, hija de Alberto.
Pero si todo esto no te convence, será mejor que sigas leyendo…
En 1958, Olmedo se casó con esta belleza:
Perdón, con esta:
Su nombre era Judith Jaroslavsky, trabajaba como gerente de programación del canal y, por supuesto, era judía. De esa relación nacieron Fernando, Mariano y Marcelo, pero la pareja se separó en 1964. En el año 2000, Fernando falleció en un accidente automovilístico junto a Rodrigo Bueno, músico de Magenta Discos que fue encerrado por el auto de Alfredo Pesquera, quien apareció muerto de un disparo en 2013 (notése que su apellido es el mismo de Numa Turcatti Pesquera, otro de las supuestas víctimas de la Tragedia de los Andes).
Tres años después de la separación, Alberto se casó con María del Pilar García, conocida como Tita Russ, con quien tuvo a Javier y Sabrina, peligrosamente apoyada sobre la baranda de la escalera. Tras su divorcio en 1981, comenzó a salir con Nancy Herrera, quien sería la única testigo de su caída y madre de su hijo menor, Albertito, a quien vemos lanzando señas con sus hermanos en la última foto, quizás eligiendo quién será el próximo en fingir su muerte.
El 4 de mayo de 1976, el programa de Olmedo hizo creer a los televidentes que el actor había muerto, lo que sería un primer anuncio de la tragedia que vendría años después. El programa fue cancelado y en su lugar se emitió la serie del grupo de operaciones especiales SWAT (algo que a Olmedo debía gustarle porque era fanático del agente secreto James Bond), según se informa un artículo a 47 años de su muerte, número que coincide con el año de creación de la CIA. Olmedo volvió a la televisión un par de años después, saliendo de un baúl con su disfraz de Rucucu.
Y ahora sí llegó el momento que estábamos esperando: ¿qué le pasó a Olmedo? ¿Lo asesinó Chiquito Reyes por crear un personaje con su nombre sin su autorización? ¿Se le resbaló al equipo de gimnasia artística mientras practicaban acrobacias en las alturas? ¿O se mató para promocionar la funeraria de su amigo Rogelio Roldán en Mar del Plata? Podría ser, pero no. La verdad es mucho más simple de lo que parece… y siempre estuvo a la vista de todos.
Aquí vemos a Olmedo prediciendo su trágica muerte en cinco de sus películas: Los Caballeros de la Cama Redonda, Los Reyes del Sablazo, La Galería del Terror, Atracción Peculiar (que estaba en los cines durante su muerte) y Departamento Compartido. Además, en el minuto 8 de "Mirame la Palomita" hay un largo plano del Maral 39, lugar en el que ocurriría el deceso, y en una escena en la puerta del cine aparece brevemente Nancy Herrera, quien sería la principal testigo. Al final del filme, Olmedo se saca su peluca y no vuelve a usarla más, señal de que estaba abandonando su disfraz.
Nos dicen que Nancy Margarita Herrera (que por el shock tuvo que ser atendida luego por la portera Marina y el médico Marino) no logró sostenerlo cuando Olmedo se colgó en la baranda del balcón, que estaba melancólico porque ella lo había engañado con Cacho Fontana pero que esa noche de reconciliación había hecho preparar especialmente en el bar Hamburgo un cochinillo para sus amigos (plato prohibido en el judaísmo), que cayó parado con los brazos abiertos como un Cristo desde el piso 11 y que, al rebotar con la pierna derecha en un cantero, terminó tendido en la calle. ¿Así que debemos creer que el cantero era una especie de trampolín que le permitió saltar una vereda ancha en la que cabían varias personas en fila para terminar recostado sobre el asfalto sin ninguna fractura expuesta, lesiones visibles ni una gota de sangre? He visto caídas desde un solo piso con daños mucho más graves que eso, por lo que no es creíble que su cuerpo haya quedado intacto al caer desde un piso 11. De hecho, el vecino Gregorio González declaró haber visto a Olmedo moviéndose y hablando luego de la caída (quizás hasta que pudieron inyectarle más anestesia para seguir con la farsa).
¿Y por qué los médicos al constatar su muerte no cerraron los ojos de Olmedo? Lo dejaron con uno abierto, como simulando El Ojo que Todo lo Ve, y con una bolsita púrpura al costado. Además, si estaba cómodo con su novia en la intimidad, ¿por qué llevaba puestas unas botas texanas? Nos dicen que es porque había sufrido un esguince jugando al tenis, posible referencia a que todo se trataba de un set de filmación, o un guiño a la foto de 1983 en la que anticipaba el accidente con una pierna enyesada.
Además de Nancy, los primeros testigos fueron el fotógrafo Oscar Etchart, que aparece en esta nota de la periodista Clara Barrenechea (mismo apellido aristocrático de unos amigos de Nancy y de Moría Casán) y en el vídeo 33 de historias marplatenses; una pareja de enfermeros que pasaba casualmente haciendo footing por el lugar, entre ellos el doctor Cantale (“estás son las mañanitas que cantaba el rey David…”); y los vecinos del edificio, Mariela Alejandra Vila, del 12 A, quien declara con sus aros de pirámide masónica y aparece con Alicia Elena Nogueira y Adrián Gustavo Vila en la empresa Los Aromos Silk Flowers autorizada por Matilde Luisa González Porcel, y Marcelo Franco, que ocupaba el departamento contiguo al del cómico. A las pocas horas, el médico Mario informó la muerte de doña Matilde al recibir la noticia del fallecimiento de su hijo, y la causa por la caída quedó a cargo del juez Pedro Federico Hooft, quien no puede evitar reírse en este video cuando le preguntan por la investigación.
Así que repasemos algunos nombres para ver si los marineros fenicios tendrán algo que ver con todo esto.
Uno, la encargada del edificio era Marina. Dos, el segundo nombre de Nancy, Margarita. Tres, el médico que la atendió, Marino. Cuatro, la vecina del 12 A, Mariela. Cinco, el testigo del 11 B, Marcelo. Seis, el doctor de Doña Matilde, Mario.
Y en el último contrato firmado por Olmedo con el empresario teatral judío Carlos Rottemberg justo antes de morir aparece una extraña G masónica que no coincide con sus firmas previas, al parecer para hacer creer que tenía pensado seguir con su carrera.
¡Hey, estás revelando todo!
Después del incidente, Nancy Herrera vivió con sus tíos en una colonia de alemanes de Santa Elena, Entre Ríos, lo que hace pensar que ella también era judía. Otros de sus parientes eran los Núñez de Aimogasta, La Rioja. Cuenta que ella era más rica que Olmedo y que en 2007 comenzó a salir con Federico, un hombre de doble apellido importante, empresario de la construcción y criador de caballos, que murió hacia el año 2022 de un paro cardíaco mientras jugaban una carrera por las escaleras en su casa de La Horqueta. Federico Álvarez Castillo (cuyo hijo cayó por el balcón), Federico Zichy Thyssen (conde) o Federico Martín Aramburu (asesinado en París) cumplen algunas de las características, pero aunque no haya sido alguno de ellos, está claro que a Nancy la persiguen las muertes extrañas.
Pero si Olmedo no murió cuando se nos dijo, ¿entonces a dónde fue? En una de sus últimas entrevistas decía “Me gusta el Caribe, España, Italia. Cuando puedo me escapo”, así que los destinos pueden haber sido muchos.
¿Y qué nueva identidad habrá tomado? Recordemos que tenía una hermana, María Teresa Olmedo, de quien se nos dice que vivía en la calle Pueyrredón al 1300, que trabajaba en la tienda Lirotel vendiendo ropa de dama y que estaba en La Rioja con su madre cuando Alberto murió. También nos cuentan que su prima hermana María Magdalena sufrió un robo en Rosario en 2023, que el medio hermano de Alberto, Rafael Mautone, era muy querido en Gaboto y habitué del club Berkel, y que tenía otro medio hermano, Cacho, que vivía en La Rioja. Pero jamás se supo nada del supuesto hermano que vivía con Doña Matilde, Mari y Alberto en el conventillo, lo que hace pensar que el capocómico pudo haber seguido su vida haciéndose pasar por un pariente cercano, actuando hasta que la muerte lo alcanzara de verdad y alguien pudiera descubrir su engaño.

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